domingo, 20 de abril de 2014

La Plaza Mayor de Zacatecas


La Plaza Mayor de Zacatecas

"Interior de Zacatecas" por Carlos Nebel. 1830.
En las ciudades de la enorme patria hispanoamericana, la Plaza Mayor tiene una enorme importancia, pues es el centro de toda la vida urbana. El grande y solemne espacio está enmarcado por el templo principal, las casas de gobierno y las habitaciones de los vecinos prominentes. En ella está ubicada la fuente pública y se realiza el mercado. Es el lugar adecuado para las grandes actividades del pueblo: procesiones, representaciones teatrales, corridas de toros, recepción de personajes, celebraciones cívicas.

     Así fue la Plaza Mayor de Zacatecas y se conservó hasta 1861. Una bella y cuidadosa litografía de un viajero alemán,  Carlos Nebel nos la muestra como él la vio en 1830. En ella se aprecia el esplendor de la entonces iglesia parroquial mayor  (hoy catedral) con su cúpula barroca original, en cuyos gajos se divisan algunos motivos decorativos, seguramente con algún contenido iconológico y que bien pudieron ser hechos de Talavera.

     Del mismo modo, Nebel dibujó el atrio que la parroquia tuvo a partir de 1805, el cual por su arquitectura neoclásica, contrastaba con el barroco de sus fachadas. El atrio tenía tres pórticos de acceso, flanqueados de columnas de fuste estriado y capitel dórico y un cerramiento con frontón interrumpido en donde se levantaba una escultura de un ángel. Estudiando con delicadeza esta imagen, me atrevo a suponer que  estas esculturas son  algunas de las que aún se encuentran rematando los contrafuertes de la fachada sur, dedicada a Nuestra Señora de los Zacatecas y de la sacristía, aunque hay que decir, estos ángeles son más antiguos que los pórticos.

Detalle de la fuente erigida en 1805 al centro de la Plaza Mayor de Zacatecas; al fondo, el palacio del rico minero Manuel de Rétegui y el pórtico principal del atrio de la antigua parroquia mayor.

     El mismo año en que se construyó el atrio cementerio de la parroquial, se remodeló la pila de agua que se encontraba en el centro de la Plaza Mayor, cuyos antecedentes datan del siglo XVI, desde el nacimiento de nuestra ciudad. La fuente, según nos lo deja ver el señor Nebel, tenía igualmente elementos de la arquitectura neoclásica; al centro del vaso de forma octogonal se desplantaba un sólido coronado de jarrones, un obelisco asentado sobre cuatro esferas en torno al cual se encontraban cuatro esculturas y una más en su remate.

          El mercado que invadió la plaza Mayor, construido en 1861. Foto: 1870, Col. José Manuel Enciso.

     En 1861 cuatro galerones con arcadas invadieron la plaza durante el gobierno interino del Lic. Miguel Auza. Se pretendía ubicar convenientemente a los comerciantes, pero se perdió la plaza y se perdió la fuente. Pronto se comprobó que el mercado no era funcional. El paisaje citadino comenzó a cambiar.

     En vez de recuperar la Plaza Mayor, en 1886 se inició un nuevo mercado inaugurado tres años más tarde. Construido sobre la misma área que el anterior, este edificio rompería con la escala urbana del contexto al alzarse varios metros con una estructura de acero prefabricada mandada a construir en Francia. Salvo este piso (destruido por un incendio en Diciembre de 1901), el edificio se conserva hasta el día de hoy. Las casas que limitaban la plaza por el lado poniente no habían perdido su ubicación original.

El nuevo mercado principal, construido sobre el mismo espacio que el de galerones y arcadas, invadió no solo el espacio, si no también las visuales.


     En 1889, el antiguo teatro Calderón se incendió y en 1897 ya se había construido en el mismo sitio el actual foro. Para ello se invadieron cerca de 9 metros de lo que restaba de la vieja plaza. Las residencias contiguas se alinearon con la fachada del nuevo teatro en 1899, modificando así el trazo urbano que Diego de Ibarra planteara cuando Zacatecas iniciaba sus días como ciudad.

Vista actual

     Con la construcción de estos edificios se perdió otro tanto de la Plaza Mayor y sólo quedan como testigos de aquel grandioso espacio las plazoletas Francisco Goitia y Candelario Huízar. Ahora sólo cabe imaginar por medio de la imagen de Nebel  y por  algunos antiguos  mapas,  la traza genial que nuestros antepasados dieron al corazón de la ciudad con sus bien pensadas perspectivas.


                      Victor Hugo Ramírez Lozano

                                                        SALUDOS¡¡¡¡